domingo, 18 de septiembre de 2011

POR LA ESPECIALIDAD DE URGENCIAS

El pasado Jueves día 15 se iniciaron parte de las movilizaciones plantaedas desde la Sociedad De Medicina de Urgencias, en este caso paros en la puerta de Urgencias del Hospital convocados a partir de las 8:54 para las próximas semanas. Junto con ello está en marcha la recogida de firmas, tanto por parte del personal sanitario que así lo desee como de toda la población. La reivindicación, como sabéis, es el definitivo reconocimiento de nuestra profesión como una especialidad individual, en contra del último decreto del Ministerio que pretende una troncalidad a partir de otras especialidades. Os dejo el enlace de las noticias de la primera de este Jueves, día en que se produjo el primer paro.







(A partir del minuto 13, la noticia en cuestión...)

viernes, 16 de septiembre de 2011

Nasia pa criar (y van tres)

Vamos a la carnicería.
En el fondo , el asunto no es lo que se cuenta, sino còmo se cuenta.
Porque si yo os digo: mis hijos han merendado queso, la mayoría de vosotros me mandáis a la mierda, o a un lugar cercano, habida cuenta de que para lo que me han contratado, es para entretener al personal.
Pero es que eso no es lo que ocurriò realmente: ahí va la verdadera historia de hoy.
Estaba sola en el parque , y, sabedora de no tener cena, decidí ir a la carnicería más cercana. Sí, claro, con mis hijos, a los que todavía no les habían prohibido la entrada porque procuro no ir nunca con todos a la vez.

Entramos, llenando el local,por el alboroto, y porque somos cuatro de golpe,que quieras o no... y mientras yo intentaba pedir el fiambre, ellos tomaron sus posiciones.
La pequeña empezò a coger los bidones de agua y a meter los dedos por los envoltorios de plàstico para romperlos. La mediana, pegò la cara y las manos sucias del parque a los ,hasta entonces limpios,mostradores, mientras el líder espiritual de la manada,entraba detràs de los mismos para dirigir la operaciòn y poder coger todo lo que la pobre carnicera intentaba pesar ,para pesarlo él, siendo imitado de inmediato por sus subalternas.
La buena mujer intentò quitàrselos de encima dándoles lonchas de queso. Craso error,ello desencadenò una avalancha de peticiones de bocas hambrientas, de aquellas que no han comido nunca,que hizo que le pidiera la cuenta y los cogiera a peso a todos a la vez para salir de allí,con la esperanza de que la mujer olvide,como ocurre con la gente de su edad,que ya tiene algunos despistes,y la pròxima vez me vuelva a dejar entrar,que me pilla muy cerca de casa.
Un saludo a nuestro escritor porno.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

UN CUENTO DE PURO SEXO

Así es como me ha pasado nuestro nuevo colaborador su primera entrega, un breve relato que hemos acordado entregar en fascículos. Prefiere el anonimato y, ciertamente, el tono de lo que a continuación escribe, cercano a la novela triple x, si es que existe este género, tal vez merezca tal invisibilidad. A medida que avancéis en la lectura, podréis hacer vuestras cábalas y decidir si ponerle nombre o no, tal vez, y sólo tal vez se desvele su identidad en la próxima fiesta de Navidad, ¿os parece?. Os dejo lo que yo creo podría ser el panteamiento... la temperatura os aseguro sube hasta reventar... Será que tenemos muchos más escritores en el Servicio...


Dice llamarse Javier Zaldivar...

Era un día lluvioso y frío, propio del crudo invierno que azotaba el país. Irene salió del trabajo, como cada día, asqueada y harta de soportar las envestidas reiteradas que su superior le lanzaba. Era algo vomitivo, pensaba ella, algo que ninguna mujer debería consentir. El acoso era continuo, descarado, sin pudor alguno. Irene rondaba la cuarentena, era menudita, bien proporcionada, de esas mujeres que, no siendo un bombonazo, hacían que un hombre la mirara de reojo cuando pasaba a su lado. Lo mejor de ella era su vitalidad y frescura. Siempre tenía una palabra amable para los demás. Su sonrisa era eterna, jamás podría decirse que tuviera un mal día. En su trabajo era buena, muy buena: concienzuda, responsable, agradable con los clientes, eficaz en su labor, con la cabeza sobre los hombros y una mente muy bien amueblada. Era perfecta. Esa perfección sofocaba a su inmediato superior. No podía soportar que aquella chica que un día aterrizó en la oficina, con un pobre curriculum y con escasos méritos académicos, hubiera podido revolucionar la tediosa y aburrida vida que se respiraba en la empresa en sólo ocho meses. A Alex, su jefecillo, le aplastaba esa sensación de usurpación que supuso la incursión de la pueblerina en la oficina. Se sentía desplazado, ninguneado, sólo por el hecho de que ella hacía su trabajo, y lo hacía bien. Y lo peor, carecía de argumentos para poder competir contra ella, sabiendo que en pocos meses, el escalafón superior iba a reclamar los servicios de Irene, de sobra demostrada su valía como técnico de marketing en una empresa dedicada a la venta de productos de automoción.
Los planes de Alex eran tan perversos como estúpidos. Un mobbing salvaje y un acoso sexual sin límites. No encontraba otra manera de hacer frente a la cateta inexperta que se le subió a las barbas con total descaro. Los alardes de su hombría eran continuos, su machismo era asqueroso, su lenguaje, soez hasta el límite, sus roces premeditados y sus miradas repulsivas no tenían fin. Irene lo sabía. Sabía que todo formaba parte de una estratagema exclusivamente para minar su tesón y sus deseos de ser alguien en la vida. Le costó mucho esfuerzo llegar a donde llegó. Nadie le regaló nada. Nadie le dio un empujoncito para seguir adelante. Todo era fruto de su sudor y de horas que le robó al sueño. Y, por supuesto, no estaba dispuesta a claudicar. Tenía la entereza suficiente para acometer las embestidas del baboso que le tocó en suertes como superior. Pero empezaba a flaquear. Las fuerzas no eran infinitas y lo peor, comenzaba a cuestionar su modo de trabajar, claramente influenciado por el acoso diario que sufría. Se sentía culpable de su propia situación. Incluso llegó a plantearse si no sería mejor acceder a los requerimientos de Alex con tal de salir indemne y que el castigo finalizase. Dudaba de su propia convicción como mujer y como ser humano, que sabía y quería desempeñar un trabajo que le apasionaba.
Uno de esos días, al final de la jornada, exhausta y triste como ya era costumbre, fue a comer algo al bar donde solía ir, tras el cual iba al gimnasio, donde vomitaba todo el odio y rencor que llevaba incrustados a fuerza de machacarse en el spinning. Se sentó en su rincón de la barra como todos los días, pidió su Coca-Cola Zero, su plato del día y su café… Ah, bendito café. Era lo mejor del día. Lo paladeaba con placer y fruición. Era su único vicio. Absorta en el clímax culinario, le fue invadiendo un perfume masculino que nunca antes había sentido. Era un aroma diferente, cálido pero con fuerza, muy agradable, distinto. De reojo vio que lo que seguía al olor era una figura masculina, no muy alta, algo gruesa, que se sentaba a su lado. Mientra saboreaba su solo corto no pudo evitar mirar de reojo a aquel hombre. Le pareció atractivo, no guapo. Tenía ese algo que nunca nadie sabe qué es, pero que atrae. Tendría unos cuarenta y tantos años, bien llevados, pelo cano, corto, unas patillas y perilla finas y perfectamente recortadas, sin duda fruto de largos minutos frente al espejo. Vestía de manera informal, con una sudadera gris y unos vaqueros. De su mano pendía un casco que dejó en el taburete de al lado. - Motero, hmmm…-, pensó, - siempre me han gustado los macarras trasnochados que tienen a su moto como amante-. Él también se dedicó a escudriñar a su vecina de barra, con la inocencia propia de un niño, llegando a ser poco menos que descarada la forma que tenía de observarla. Antes de que la situación se hiciera más incómoda, Irene tomó la iniciativa, se presentó y le espetó a bocajarro si le parecía correcto su atuendo. Al pobre hombre le fueron y vinieron los rubores de la cara, no supo contestar y casi se ahogó atragantado con un trozo de tarta de manzana que tomaba de postre. Pasado el trance y, como quien va a recibir un castigo, se disculpó de la manera que supo, más bien torpe, sin saber qué hacer para remediar el entuerto. Irene le observaba fijamente y, de manera espontánea, soltó una carcajada que resonó en todo el local. Aquello desconcertó aún más al extraño. Había algo en él que a Irene le gustaba. Quizá fuera esa aparente bondad que asomaba o el hecho de ver desmoronarse a todo un tipo duro. Ella suavizó las maneras y pidió asimismo disculpas por su modo grosero de entablar una conversación. A su vez, él se recompuso como pudo, tragó saliva y se presentó. Miguel, que así se llamaba, estaba de paso por la ciudad. Bueno, a decir verdad, estaba buscando trabajo. Los tiempos no andaban bien y la empresa para la que trabajaba hasta hacía unas semanas no tuvo otra ocurrencia que plantear un ERE y pasar la guadaña. Total, doscientos y pico despidos entre los que se encontraba él. Como era de esperar, se entabló una conversación de lo más intrascendente, donde no faltó, cómo no, el mal tiempo imperante. Poco a poco la conversación derivó hacia otros derroteros más atractivos. Ella no tenía pareja; no podía ni quería permitírselo. -Ahora no; después, ya veremos-, argumentaba. Él estaba divorciado desde hacía un par de años. Salió escaldado de una relación de más de una década, donde la monotonía era la reina de la casa. En el fondo, seguía queriendo a su exmujer. Pero las cosas no funcionaban. No había diálogo, no había complicidad en la pareja. Eran, básicamente, compañeros de piso. Afortunadamente no tuvieron hijos. Por azares del destino, a él le tocó ser lo que las marujo-beatas oficiales de todo vecindario definen como “no vale para tener hijos”. Una azospermia congénita le privó de descendencia. Quizá fue lo mejor, dadas las circunstancias. Estaba descartada la idea de comenzar una nueva relación. Por supuesto, un buen polvo no se desaprovechaba, pero de ataduras, nada. No sabiendo muy bien cómo, ambos llegaron a un punto en común: la pareja estaba condenada a desaparecer. El ideal de vida era la libertad, un bien muy preciado, cada uno por razones muy dispares, pero con un mismo fin. Cuanto más reafirmaban su anhelo de libertad, más se forjaba su inmadura sintonía que, de un modo casi exponencial, a las dos horas de su encuentro, parecían amigos de la infancia. Entre ambos se gestaba a marchas forzadas un afecto inusitado, brotaba un cariño desmedido para el poco tiempo que cada uno sabía de la existencia del otro. Esto les turbaba. No podían creer que, sin forzar y sin pretenderlo, se habían colado hasta el fondo en sus vidas, sin duda como un hecho irrefutable y es que, al fin y al cabo, estaban solos.
Era cerca de la siete de la tarde. El tiempo había corrido como una exhalación. Fue tal la comodidad que ambos sentían que, si por ellos hubiese sido, el reloj se habría detenido indefinidamente. Pero la triste realidad comenzó a asomar cuando se percataron de que anochecía. La prisa se hizo dueña de la situación y de una manera un tanto estúpida, Irene cogió sus cosas, insistió en pagar la cuenta y se marchó. Así, sin más, sin un “nos veremos en otro momento”, o un “hasta la próxima”… nada… Miguel se quedó estupefacto. No podía comprender cómo una persona que en dos horas le había contado su vida con pelos y señales, de pronto huía despavorida como alma que lleva el diablo. Qué menos que una despedida, por mera educación. Pero, oh Diosa Fortuna, siempre tan esquiva con Miguel, parecía haberle hecho un guiño e ese momento. Con el arrebato, Irene dejó olvidado el móvil en la barra del bar. -Aquí tengo una buena baza-, pensó Miguel. No le fue difícil encontrar el teléfono del trabajo de Irene. Le chocó ver “Cornudo” en la agenda de teléfonos. ¿Cornudo…? -Algún antiguo lío de ésta-, pensó.

martes, 6 de septiembre de 2011

NASIA PA CRIAR (2ª Entrega)

Lola ha Muerto II


Como querréis saber qué pasò con el asunto del hámster , lo voy a tratar en primer lugar.El Viernes, el padre se fué con los hermanos a recoger a la protagonista del caso del roedor, mientras yo me iba al centro comercial a comprar un regalo a la pequeña, que cumplía años ese Domingo,y de paso, descansaba de todos ellos una par de horas , que me viene de perlas para mi (escasa ya) salud psicològica.Quedamos en Mac'Donalds y al llegar ya estaban sentados comiendo y , tras saludarme , me dice la criatura: mamá ,sabes que Lola se le escapò a papá,y saliò corriendo por la pared?. Yo , para saber a qué atenerme,miré lo primero al mayor, que con toda la calma del mundo asintiò: qué malaha sido al escaparse,verdad?. Con un cincuenta por ciento de alivio miré hacia la pequeña,que con la boca llena literalmente de patatas fritas ,y tal vez también algún pedazo de pollo no fue capaz de determinar nada màs, y para mi tranquilidad el asunto quedò zanjado (aunque de todos modos,no me fío del silencio eterno de la pareja ).Tras la cena, fuimos a por otro animal, ( que espero no calcinar en esta ocasiòn ), también denominado Lola,mientras no se demuestre lo contrario,porque yo los huevos no se los veo. Parece menos nerviosa, y aunque no descarto que también me muerda, eso ya sería otra historia.

viernes, 2 de septiembre de 2011

PURA EN BIRMANIA

Es el país de las sonrisas más hermosas que he visto nunca. Birmania está hecho del material de los sueños: llanuras inmensas repletas de templos a Buda, el lago Inle bajo la luz mágica del monzón, las mujeres de la etnia Phao atravesando bosques de bambú con sus mercancias sobre la cabeza... Mingalaba, Birmania, me has atrapado.

lunes, 29 de agosto de 2011

DE UNA BIENVENIDA Y OTRAS COSAS

Primero felicitar a Paloma, el nuevo fichaje del blog, que como ya habéis podido saborear se ha incorporado a nuestra extensa redacción y viene a aportarnos ese ácido humor con el que afronta su fantástica cotidianidad. Gracias Paloma y ánimo, has reventado en 72 horas las estadísticas de entradas y ya andamos esperando tu segunda entrega...


Y una breve aclaración de como podéis deleitarnos con vuestros tan apreciados comentarios. No es necesario que contéis con una cuenta de gmail. Sólo tenéis que pinchar en "comentarios" y a la derecha escribir sobre el cuadro de diálogo vuestro comentario, seguido de vuestro nombre. Marcáis la casilla de "anónimo", pincháis publicar comentario y ya está, vuestro comentario a la entrada elegida aparecerá en minutos. Son muy importantes para nosotros que compartáis que os parece lo que va apareciendo. Gracias...

viernes, 26 de agosto de 2011

NASIA PA CRIAR (1ª entrega)

Lola ha muerto.
Y no es que le guardara ningún rencor por morderme,pero entre la sobrecarga de trabajo y mi familia,yo no estaba para darme cuenta de que la jaula del pobre animal había quedado bajo el solanero toda la mañana.
Parecía sacada del nuevo catàlogo de alfombras de Ikea. Ni los mejores taxidermistas de Murcia lo hubieran hecho mejor.
El mayor derramò dos lagrimas simbòlicas (a pesar de todo,creo que es el único que alberga un poco de humanidad), mientras la pequeña( 2 años),por teléfono,avisaba a su progenitor sin cargos de conciencia: papá,la rata se ha muerto!. El padre ,enseguida apuntò :que no se entere la mediana (fué su regalo de cumpleaños,y ahora está pasando unos días con sus abuelos maternos), la cambiaremos inmediatamente por otra. Yo no lo tengo claro,la verdad. Se trataba de una especie asiática y,si se recambia por otra diferente, qué dirá la niña cuando vuelva el Viernes y no reconozca a su mascota?. Porque no tiene un pelo de tonta,( aunque le queden menos tras los trasquilones que se diò el otro día encerrada ella solita en el cuarto de baño,que esa es otra...).
Le decimos que se trata de una mutaciòn debida al crecimiento del animal?,y lo que es peor,serán capaces sus hermanos de silenciar el crimen?... CONTINUARÁ

SONIA ESTUVO EN... LONDRES

Frío, lluvia, viento... Pero Londres es Londres, y además, frío, lluvia y viento siempre me acompañan en mis viajes... Hacía 20 años que no la visitaba. Era chica yo, y era chica ella en mi chica memoria. Imposible para 4 diíllas de ná. Menos aún si tu mejor amiga, tu hermana, vive allí y falta tiempo para hablar y hablar. Y menos aún si viajas con tu hermana de verdad y si con tu maridín recorres los supuestos mejores restaurantes de la ciudad... En fin, está claro, volveré y no muy tarde, ¿oyes, Amaya?

lunes, 22 de agosto de 2011

UN MONTON ESTUVIERON EN... PEKIN

Y algunos le dieron la vuelta a China. Cuando decís aquello de "es que me cuesta mucho seleccionar cinco..." pues imaginar de 12000 fotos... Y es que fuimos a la Gran Muralla (con nieve y un frío de muerte), al Palacio de Verano (con el lago helado y más frío), a la Plaza de Tiananmen (con frío y un montón de espías), al Templo del Cielo (con mucho más frío), la Villa Olímpica, la Ópera, los mercados nocturnos... (con helor), y lo pasamos en grande, en el Año del Conejo (ahí es ná). Probamos su cervecita, sus escorpiones, sus mesas "que dan vueltas" y nos reímos como nunca... Para muestra un botón...

BAUSET ESTUVO EN... BERLIN

Una gran ciudad varias veces destruida y otras tantas reconstruida. Una maravillosa urbe donde se funden todas las comunidades dándole su peculiaridad en todos sus rincones, características que disfrutar en sus comidas, en su música, en su estilo de vida... Un largo fin de semana para perderse y no parar de caminar pensando que todavía tienes que volver para disfrutarla como se merece